UNFORGETTABLE TOO…

Publicado: 16 noviembre 2015 en La Rebelión De Las Masas
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«Un día voy a escribir todo lo que siento. Y vas a leerlo y a preguntarte si se trata de ti. Y probablemente sí. Y posiblemente ya no».

«Lo supe siempre. No hay nadie que aguante la libertad ajena;a nadie el gusta vivir con una persona libre. Si eres libre, ese es el precio que tienes que pagar: la soledad».

«Se puede matar todo menos la nostalgia (…) la llevamos en el color de los ojos, en cada amor; en todo lo que profundamente atormenta y desata y engaña».

«In me omnis spes mihi est».

«Te vi follar y fallar y no sé cuándo me gustaste más: cuando te contemplé proclamándote diosa o cuando te observé confesándote humana»

P.D. Se avecina tormenta…

Soy muy canalla.
Me encanta esa expresión desde que un italiano me envió una postal a Madrid que decía «Sonríe como tú sabes, canalla!».
Rebel, Rebel que cantaba Bowie.
La piel de los lóbulos de las orejas es excitante; igual que las marcas violáceas de fusta en unos muslos blancos y torneados.
Los colores neón sólo quedan bien en los flotadores infantiles.
Sexo durante los documentales de la familia Panero. Quiero.
Jaque a las reinas de verano con faldas de chambray.
Sabina y su tema «Una de romanos». Penita de cines modernos.
Cicatrices para coleccionar.
Y así todo.

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NORTEN…

Publicado: 1 octubre 2014 en La Rebelión De Las Masas

El fin de una era.
La muerte de una sensación.
El ocaso de aquellos nervios.
La finalización de una aventura.
El desenlace de una película siempre nominada y nunca ganadora.
La última salida.
El tope de todas las preguntas sin contestar.
La meta de esa carrera de obstáculos sin dorsal.
El cierre del telón.

Sherlock: ¿Alguna vez te has preguntado si hay algo malo en nosotros?

Mycroft: Todas las vidas se acaban, todos los corazones se rompen… el cariño no es una ventaja, Sherlock. 

Siempre he tenido claro que las decisiones soy muy hijas de puta. Pero no tanto si lo son más antes o después de ser tomadas.  Decidir es como fumarte el primer cigarro, meterte la primera raya o dejar que ese tipo que te guste meta la mano por debajo de tu falda; es atrevido, arriesgado y casi un poco indecente; te llenas tan sólo con pensar en hacerlo, es la cacería, no cobrar la presa.

A parte del sentir que estás cruzando al lado oscuro, la otra parte melancólica de decidir es esa sensación de miedo, de la eterna pregunta sin respuesta “¿me equivocaré?”, del riesgo no calculado y el vértigo que te marea durante algunos segundos.  Decidir es valiente; te convierte en tu propio héroe y a veces en el de los demás, aunque creo que es más el rebaño subiéndose al carro del pastor. Decides, ergo eres el líder. Luego serás un santo o un cabrón, pero siempre el líder. Oirás cosas como “es un imbécil pero hay que reconocer que sabe lo que hace”. Pues claro que lo sé: DECIDO. Y por eso, porque tengo que decidir, mis niveles de simpatía, empatía y todo lo que acabe en -tía muchas veces están agotados o en low battery y tú lloras porque “no te doy las buenas noches con un beso en la frente”.

Decidir es ser el señor Lobo y solucionar problemas teniendo que levantar una ceja- o las dos- la mayoría de las veces. Casi nadie os lo dirá, pero decidir implica ser humilde. Mucho. Algunos pensaréis que más que humildad es rebajarse  y deshacer los pasos andados.  Os equivocáis, chatis. Reconocer que tu decisión es errónea  es lo más grande incluso antes de existir Rocío Jurado. El problema es lo que cuesta, ¿no? y más aún rectificar. Sí, ya sé eso de “rectificar es de sabios”, pero no, no sabiduría, es supervivencia absoluta por ti, por tus principios y tus creencias. Supervivencia para volver a decidir y pasar por la salida cobrando los 20000 y con la tía buena agarrada del brazo.

Decidir supone mermar considerablemente tus reservas del “y si”. Y si hubiera llamado a aquel chico…y si hubiera ido solo a ver aquella película, y si me cae un tiesto porque salgo de casa, y si pido el aumento y me dicen que no, y si me lo hubiera follado por la oreja…y si, y si… Son como afilados cristales clavándose cada cierto tiempo en tu mente y haciéndote añorar una decisión. Claro que… los anestesiamos vilmente con la falsa seguridad, creyéndonos a salvo hasta la próxima vez que nos asalte el recuerdo. Y creedme, los recuerdos son tan hijos de puta como las decisiones;  juegan en la misma liga y a veces tienen la mala costumbre de compartir campo. Si esto sucede, sé precavido y no elijas al alcohol como árbitro porque terminarás con penalty y expulsión.

 

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P.D. El futuro… 3 años de de estadísticas, monitorizaciones, primarios, servidores, gateaways, sais, SLA, KPIS, Itil, disponibilidad, pasta, problemas y 17 personas a mi lado y contra mí. Un Darth Vader encima de la impresora.  Viejo y nuevo. El mar enfrente y la lluvia como amiga con derecho a roce…

 

 

 

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Todos ellos forman parte de mi vida sea la hora que sea.

Son gente maravillosa que hacen que,  en momentos en los que no espero nada, me hacen sentir que lo tengo todo.

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P.D. Las tórridas, en la siguiente entrega…

 

CRÊME BRÛLÉE…

Publicado: 19 mayo 2014 en La Rebelión De Las Masas

 Uff. Comprar personas es como ir al teatro pero decidiendo tú el son al que quieres que baile la gente. Todos tenemos un precio y no siempre es dinero. Tomad nota.  Es como tener un grupo de marionetas a tu disposición para liarla, pero recordando que no me seducen los finales felices.

Hacerme la tonta cuando gente de mi entorno me la ha querido colar. No hay nada más excitante que ver a la gente disimulando actitudes cuando tú ya sabes lo que están haciendo. Es fascinante ver las torpes telas de araña que tejen a tu alrededor. Ensimismamiento puro. Al final tenía razón aquel libro: lo más importante de un secreto es saber que eres su portador, no el secreto en sí.

Las reinas no hacen tratos.

Cejas. Me gustan mis cejas.  Mucho. Definidas y marcadas. Hay una estúpida moda ahora de afinarlas, pintarlas y repintarlas. Pobres palurdas. Se creen que es algo nuevo y Estrellita Castro y Marlene Dietrich ya lo hacían hace mil años.  Estoy fascinada con ” Sunday” de Jarle Bernhoft.  Cómo no, de mano del nen.  Por skype me recuerdan que soy hermética, reservada y sinónimos del estilo. Es gracioso porque en la mayoría de revistas femeninas puedes leer artículos infumables con consejos tipo “no le cuentes tu vida o le  espantarás/sé misteriosa y caerá rendido a tus pies” y mierdas de esas y resulta que yo, que lo traigo instalado de serie, pues nada… que es malo, muy malo. Como una patata frita revenida y blanda.

Los errores. Creo que en la mayoría de ellos ya sabemos con anterioridad que va a ser un error. Lo sabemos pero nos lo negamos; somos así, avestruces vestidas de Zara y Topshop viviendo el  mundo interior de “Mi pequeño pony”. Y no se puede cometer el mismo error dos veces,  porque la segunda vez no es un error, es una decisión.  Existimos muy poca gente capaz de tomar decisiones. Para colmo, normalmente la masa nos premia como seres “excepcionales, atrevidos, visionarios, echados pa’lante” cuando deberia ser lo normal.  Pensar, actuar. O ejecutar que suena a rotundidad absoluta.  Me da mucho asco la gente que delega sus decisiones personales, incluyendo las más nimias, en otras personas. No voy a hablar ya de la pareja que eso es puaj (que tu churri te llame para ver qué marca de leche compra dice mucho de él  pero más de ti. No hay futuro y fin.), sino de decisiones diarias, laborales, emocionales, e incluso físicas. Los humanos somos poco valientes. Siempre envueltos en la tibia gelatina del miedo al  qué diran y cómo me juzgarán.

Luis me contó una vez que odiaba la colonia Nenuco porque una de sus lagartas utilizaba toallitas de esta marca para limpiarse la sonrisa vertical y cuando practicaban sexo oral todo le sabía a la dichosa colonia infantil. Esto me lleva a recordar otro artículo de revista femenina donde insistían en que una mujer no debe usar colonias infantiles porque “eres toda una mujer, no una niña”  y “el hombre ideal sabe ver la diferencia. Debes usar un perfume único para que él sepa que eres única”.  Lo raro es que, leyendo esas mierdas, no se haya tirado por un barranco más de la mitad de la población femenina; lo triste es que, aunque esa mitad acabe en el barranco, la otra mitad hará caso al artículo y subirán las acciones de empresas perfumistas.

Los conversos. Son atroces. Ex gordos, fumadores, bebedores,  geeks, solteros, vividores. Todos ellos con la palabra EX delante. Qué asco dan.  Ellos y, sobre todo, ellas. Se transforman en verdugos de todos aquellos que no seguimos sus directrices y se pasan todo el santo día con la frase “pues yo desde que no fumo, bebo, follo, X… soy mucho más feliz y más sano y tú deberías hacer lo mismo porque vas a acabar fatal”. De verdad que los encerraría a todos en un ascensor y rodaría un remake de Cube. Qué cansinos son, siempre necesitados y hambrientos de reafirmación, sorbiendo y alimentándose de supuestos excesos ajenos. Estaban frustrados antes y lo siguen estando después del cambio. Es gracioso ver cómo creen que suben de nivel y comprobar cómo la prepotencia se convierte en su nuevo horóscopo.  Maltratados emocionales pasados de rosca intentando hacer estragos para sentir una felicidad minúscula.  No es verdad que no me gustan los conversos; en el fondo me encantan porque sus nuevos principios son tan frágiles que es divertido dejarse sectarizar para luego, con una palabra o un gesto, hacerles añicos.  Joder tía, cómo te pasas, no? Eso no es de ser buena persona. Ya, claro, que no, amiguitos del progressive, pero es que yo no tengo claro qué tipo de persona soy. Soy justa, pero no buena o mala.

Estoy a la espera de una decisión que no puedo tomar yo y que posiblemente cambie el rumbo de mi vida. Normalmente soy una discreta y ávida observadora, pero en situaciones como ésta, en la que no participo, me transforman en una chica guapa con ojeras que se desliza a través de largas noches y extraños días elucubrando una respuesta que tarda en llegar. Mis uñas son más  rojas y largas que nunca y me descubro tamborileando con los dedos, como si en cada movimiento o sonido estuviera la clave, la contraseña, la puerta 2 y el apartamento en Torrevieja.

Tengo un fan. Desde hace bastante tiempo. Me llama con número oculto por las noches y algún que otro atardecer. A veces deja mensajes en el contestador pero no habla. Sólo respira y se oye ruido de fondo. Si contesto, cuelga. Así es imposible una relación, señores. La verdad es que me da igual quién sea y si me conoce o no. Recuerdo tiempos febriles con Nathan y Alejandro  y días de 600 WhatsApps (dato literal). Qué fascinantes son la intensidad y el juego.  ¿Qué sería de la vida sin la depredación?

Y en eso estamos…

 

PUK…

Publicado: 24 marzo 2014 en La Rebelión De Las Masas

No es que no tenga nada que contar: es que es demasiado; incluso para aquí. Por eso, en determinadas tormentas, mi puerto, mi faro, mi isla Tortuga… es el papel. Y escribo corto, como esos cafés de polvo y máquina de tanatorio.

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