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Que me despierte de madrugada con besos mojados en la espalda (babas no ¬¬) y sus dedos  se pierdan en mi nuca y en mi pelo. Que sus jadeos tengan tanto ritmo como ese tema que  nos encanta a los dos. Que se tire horas buscando diamantes bajo mi piel. Que coja un rotulador rojo y escriba “me gusta” en determinadas zonas de mi cuerpo y en otras ponga “explored”. Que me deje escribir en su abdomen una carta con tinta de chocolate sólo para equivocarme  y tener que borrarla entera con la lengua.  Enseñarle mis nuevas braguitas de Oysho y que meta sus manos por los laterales sólo para hacerme caer sobre la cama. Que me acompañe a comprar zapatos y sea él quien me los pruebe imaginándome sólo con ellos. Quiero que me sonría tímidamente y se me caiga toda la ropa.

Quiero que me espere a la salida de la ducha con una enorme toalla blanca y me enrolle en ella mientras me muerde los hombros.  Quiero salir con un grupo de gente y verle tan sexy como para arrastrarle al parking y explicarle los motivos de por qué los asientos de un S3 son mejores que los de un A8. Irnos de vacaciones y jugar debajo de una manta en el avión.  Que me regale una pulsera  y una piruleta en mi cumpleaños y  ser lo único que me ponga  esa noche para celebrarlo con él. Vendarle los ojos y susurrarle maldades sin dejar que toque. Hacerme coletas y que él me las despeine. Quiero que sea mi gato y me coma la lengua.

Sentarme encima de él y meter mis manos por debajo de su camiseta para llegar a sus hombros y comprobar por qué le queda tan bien la ropa.  Tirarle contra la cama y romper los botones de su camisa blanca porque no puedo esperar a que él se la quite.  Que juegue a que se resiste y no me deje. Que lo consiga. Que me sujete de las muñecas y me haga rabiar presionando su cuerpo contra el mío. Que me diga “¿vas a ser buena?” y yo le conteste que sí con un tono mimoso que no nos creemos ninguno de los dos.  Decirle que sólo vamos a dormir y ser la primera en arrepentirme de esa condición. Buscarle siguiendo el olor de su perfume en las sábanas. Enseñarle por qué se debe mojar el cuero antes de utilizarlo contra la piel. Quiero que me lleve lejos para devolverme al principio.

Quiero que me cuente el cuento de la princesa y el guisante…

Me siento desplazada. Fuera de sitio. Vestida de Prada en una fiesta de indies. Una antigua canción de Mcnamara dice “complementos para la mujer inquieta”. ¿Yo soy una mujer inquieta?

Como dice un personaje de una de mis novelas favoritas:  “Qué bien, ahora sólo nos falta entender de vinos”.

La otra tarde iba leyendo en un transporte público, una página de Kafka en la orilla. La escena fue tan gore, cruel, brutal que me mareé y tuve que sentarme mientras la gente me miraba con cara de “esta juventud na más que drogarse y drogarse”.

Ayer estuve con el perri, pero sigo echando de menos al Nen, que nos merecemos los tres ese reloaded pero ya.

Sólo falta Ivan Ferreiro…

270809

P.d. A los que han conseguido acceder al lado oscuro, enhorabuena. Está siendo muy interesante.