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Llevo un rato escuchando a Iván Ferreiro. Da igual si es sólo o con sus Piratas.  Música desparasitando mis arterias.  Yo lo llamo terapia musical, tiene ese efecto reconfortante y envolvente que me calma cuando el demonio deja KO al angelito de mi hombro izquierdo, y de repente, se ha colado una canción del nen, un tema de esos que  escucho y al instante lo asocio a él, y siempre sonrío y lo echo de menos a partes iguales.  Alguna noche os hablaré del nen en profundidad, y, aún así, no pasaréis de la primera capa.  A veces creo que si pudiera lo metería en una urna de cristal suspendida en el aire, fuera del alcance de todo y de todos, sólo para mí y para la música, para la creatividad, para el buen gusto y las mentes superiores. Por suerte, me alimento al leer y escucharle casi a diario, como una manía de esas de antes de dormir. Creo que le he querido desde la noche en que le conocí pero nunca hablamos de eso porque es lo que permite que la llama siga encendida tanto tiempo después. Jokerman me entiende, verdad?

Podría hablar de mi traslado laboral a un sitio de esos que salen en todos los telediarios del mundo, pero llevo dos semanas a un ritmo frenético y como que psé. Sólo sé que estoy realmente contenta de por fin ser una “Irontec girl”.  Es increíble trabajar con gente tan hambrienta de “más” y con un trato impecable para lo peques que son.

Por lo demás, es una etapa de esas de asqueo infinito. Asco por quién nos gobierna, por los recortes, porque seguimos siendo un rebaño de ovejas que vamos de un lado para otro cada 4/8 años sin rechistar, porque vamos para atrás -pero muy para atrás eh?- porque juzgamos a gente que ha luchado por las libertades y los corruptos siguen en la calle, en las instituciones, en el congreso y en nuestras casas todas las putas noches en cada telediario.  Nos metemos con un consorte real cuando el suegro lleva haciendo lo mismo años y años pero de forma “legal” y consentida por todos… y es portada de revistas como Times sin que nadie se escandalice por ello. Pero nada de eso importa porque tenemos un iPhone y un iPad y el whatsapp, y somos la ostia de guays  subiendo la foto del papel higiénico con el que nos vamos a limpiar el culo.

 

Se me escapa el tiempo.  Noches sin reloj, perdiendo los papeles. Quizá por eso colecciono relojes de arena…

 

“¿Qué queréis las mujeres? eh, qué queréis? ¡Queréis putos supermanes! Queréis tíos fuertes pero que tengan tipín, que tengan pinta de atormentados pero que sean graciosos. Os gustan poetas, pero un poco brutos. Queréis que sean constantes pero que sepan sorprenderos, queréis que sean sinceros pero que conserven el misterio, que estén locos por vosotras pero que pasen de vuestro culo. Queréis que sean guapos pero que la belleza no importe, que tengan un buen rabo pero que el tamaño de igual… joder! ¡Queréis súper héroes del equilibrismo! Queréis que tengan la capacidad de abriros el cielo en un momento pero solo para vosotras. Queréis que no tengan secretos pero también que sean como desconocidos cada vez para que luego podáis sentir las putas hormiguitas en el estómago. ¡Lo queréis todo, coño! Todo…”

 

P.d. He mencionado a Iván Ferreiro al principio. Sin embargo, voy a dejar esa canción que se coló… No es negociable.

 

PROFUNDIDAD…

Publicado: 24 noviembre 2008 en La Rebelión De Las Masas
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Los besos que te dan las chicas malas
salen más caros cuando los regalan,
y huelen a fracaso…

Estoy en el despacho pensando en los besos. Hace mucho dimos besos de mercromina. Besos de domingos por la mañana manchados de azúcar. Besos tan húmedos que parecían ahogarte. Besos dados a mejillas de aire, a manos frías enjoyadas, a nucas irritantemente sensuales. Besos golosos con lametazo incluído. Besos llenos del vapor de tu aliento mientras susurrabas “no pares”. Besos de mentiras y amanecer. Besos escondidos por luces estraboscópicas o amortiguados por el león de la Metro. Besos de alcohol y madrugada golfa. Besos tímidos con el sabor de tu primer cigarrillo. Mentolado, claro, y sin tragarte el humo. Besos furtivos en el coche o en el portal de tus padres. Besos por compromiso con la propina de “te llamaré” y “nos veremos por ahí”. Besos inagotables en la sonrisa vertical. Besos colonizando el territorio de mi espalda. Besos de 90 decibelios. Besos que decepcionaron. Besos de Judas, que cantaba Sabina…

¿ A dónde irán los besos que no damos?

 

Cierro los ojos. Fantaseo con la aurora boreal, cenizas de un Roma que morirá definitivamente conmigo. La vivacidad de Su cara joven, la ligereza rítmica de Sus caderas, Su aroma, mi Consuelo
Una vez fui un niño: un estanque. “Hay un criado que sabe morderse el codo !”. Antes y después: Roma. Yo soy Tú. Tú no eres Yo. No voy a enviarte esta carta.